Señor, en esta madrugada silenciosa busco tu presencia. Tú conoces el motivo por el que mi corazón está despierto y sabes todo lo que pasa por mi mente.
Aparta de mí el miedo, la angustia y los pensamientos que no me dejan descansar. Hazme sentir acompañado y recuérdame que tu cuidado no se detiene durante la noche.
Visita también a quienes ahora lloran, sienten dolor o esperan una respuesta. Lleva consuelo a cada hogar y esperanza a cada corazón cansado.
Permanece conmigo hasta que llegue la mañana. En Ti deposito esta noche y todo lo que no puedo resolver. Amén.
“Aun las tinieblas no encubren de ti.” Salmo 139:12