Padre amado, al terminar este día me acerco a Ti tal como estoy. No quiero esconder mi cansancio ni fingir que tengo todas las respuestas. Tú conoces cada pensamiento que se repite en mi mente y cada preocupación que todavía pesa en mi corazón.
Hoy pongo delante de Ti todo lo que no pude resolver. Entrego mis miedos, mis conversaciones pendientes, las puertas que no se abrieron y las preguntas que aún no encuentran respuesta. Ayúdame a recordar que no necesito controlar el mañana para descansar esta noche.
Espíritu Santo, llena este lugar con tu paz. Calma mi respiración, aquieta mis pensamientos y protege mi hogar. Abraza también a las personas que amo, estén cerca o lejos. Que tu presencia sea más fuerte que cualquier temor.
Perdona mis errores de hoy y enséñame a comenzar de nuevo. Gracias por las pequeñas bendiciones que muchas veces no consigo ver. Gracias por sostenerme incluso en los días en que mi fe parece pequeña.
Esta noche elijo confiar. Mientras duermo, sigue trabajando en aquello que no puedo alcanzar. Renueva mis fuerzas y permite que mañana despierte con esperanza, claridad y un corazón dispuesto a caminar contigo.
En tus manos dejo mi vida, mi familia y mi futuro. Amén.
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28Encender una vela por esta intención