Padre, visita este hogar con tu presencia. Guarda cada puerta, cada ventana y cada habitación. Que aquí habiten la paz, el respeto y la unión.
Protege a todas las personas que viven en esta casa. Cuida sus caminos cuando salgan y permite que regresen con seguridad.
Aparta toda angustia, conflicto y peligro. Danos sabiduría para construir un ambiente de amor y paciencia.
Declaramos este hogar bajo tu cuidado y confiamos en tu protección. Amén.
“El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.” Salmo 121:8