Dios mío, bendice las horas que todavía tengo por delante. Acompáñame en mis responsabilidades y ayúdame a cumplir cada tarea con calma, honestidad y dedicación.
Cuando aparezca el cansancio, renueva mis fuerzas. Cuando surja una dificultad, dame claridad. Cuando la preocupación intente dominarme, recuérdame que no camino solo.
Bendice mi trabajo, mis conversaciones y mis decisiones. Permite que este día sea útil, tranquilo y lleno de pequeños motivos para agradecer.
Entrego estas horas en tus manos y confío en tu cuidado. Amén.
“Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.” Salmo 118:24