Dios de paz, entra ahora en mis pensamientos. Tú conoces la inquietud que siento y sabes cuánto deseo encontrar calma.
Ayúdame a vivir este momento sin adelantar sufrimientos que todavía no llegaron. Dame claridad para hacer lo que está a mi alcance y serenidad para entregar lo restante en tus manos.
Recuérdame que esta sensación pasará y que no necesito enfrentar todo al mismo tiempo. Rodéame con tu presencia y fortalece mi corazón.
Elijo respirar, confiar y dar un paso cada vez. Amén.
“Echen sobre él toda ansiedad, porque él tiene cuidado de ustedes.” 1 Pedro 5:7