Señor, hoy dejo a tus pies todo aquello que pesa en mi corazón. No quiero llevar mis preocupaciones a la cama ni pasar la noche intentando resolver lo que está fuera de mis manos.
Calma mi respiración, relaja mi cuerpo y aquieta mis pensamientos. Guarda mi sueño de toda inquietud y permite que mi hogar permanezca bajo tu protección.
Cuida a las personas que amo y renueva nuestras fuerzas. Mañana será un nuevo día, pero esta noche quiero simplemente descansar en tu amor.
Confío en Ti y recibo tu paz. Amén.
“Yo me acosté y dormí, y desperté, porque el Señor me sostuvo.” Salmo 3:5