Señor, hoy reconozco que he intentado controlar situaciones que están fuera de mi alcance. Por eso me acerco a Ti y deposito cada preocupación en tus manos.
Toma mis preguntas, mis temores y la ansiedad por el futuro. Dame sabiduría para actuar cuando sea necesario y paciencia para esperar cuando todavía no exista una respuesta.
Haz que mi confianza sea mayor que mi miedo. Recuérdame que no estoy abandonado y que tu amor permanece incluso en los días inciertos.
Entrego todo a Ti y recibo tu serenidad. Amén.
“Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.” Salmo 37:5